Certificado Técnica de plastinación S10 Francisco Javier Cervigon Ruckauer


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Módulos del curso Técnica de plastinación S10 Francisco Javier Cervigon Ruckauer


Índice del curso Técnica de plastinación S10 Francisco Javier Cervigon Ruckauer


Módulos

Módulo 0. Introducción a la Plastinación ¿Qué es la plastinación? y ¿qué ob
Introducción a la plastinación

Módulo 1. Preparación de órganos
Aspectos generales de la plastinación
Técnica de plastinación con silicona. Técnica S10
Laboratorio de Plastinación de la Universidad de Murcia
Cuestionario de autoevaluación
Ejercicio P2P Obligatorio

Módulo 2. Fijación y deshidratación
 Preparación de piezas para plastinación
Aspectos básicos sobre deshidratación
Monitorización de la deshidratación
Deshidratación de piezas con abundante grasa
Reciclado de la acetona
Cuestionario de autoevaluación

Módulo 3. Impregnación
 Aspectos generales de la impregnación
Mezcla de solución de impregnación (S10-S3)
Equipo de impregnación
Protocolo de impregnación
Protocolo de impregnación en circuito simplificado
Finalizando la impregnación
Cuestionario de autoevaluación
Ejercicio P2P Obligatorio
Ejercicios Drag & Drop

Módulo 4. Polimerización
 Aspectos generales del curado
Curado de órganos huecos
Protocolo de curado
Cuestionario de autoevaluación
Ejercicio Drag & Drop

"Somos cuerpo", no "tenemos un cuerpo". Francisco Javier Cervigon Ruckauer

La antropología a veces considera al cuerpo como algo que se tiene (y se manipula y se usa) en lugar de ver que la persona tiene dos co-principios, cuerpo y alma, y por tanto no tenemos un cuerpo, sino que somos cuerpo animado por nuestra alma.
 La fe cristiana requiere un lenguaje preciso que ayuda a comprender y vivir la fe. Vamos a recordarlo porque aquí se juega el centro del cristianismo, la verdad de la fe. 
 La resurrección de Jesucristo, que se hará extensible a todos al final de los tiempos, saca a la luz la verdad de la persona creada, cuerpo y alma. Sin esto, no entenderíamos jamás el alcance salvífico de la resurrección de Cristo y su valor de revelación para nuestro ser personal.
 En la resurrección hay una identidad corporal. Es este cuerpo nuestro el que resucita, glorioso y transformado. No otro cuerpo distinto, ni un espíritu humano, sino este mismo cuerpo.
 "Toda la cuestión cambia de sentido si se la enfoca desde la óptica "ser -y no tener- cuerpo"; entonces resulta claro que lo que promete la esperanza cristiana no es la recuperación de una parte de mi ser humano, sino un ser hombre para siempre; ser "yo mismo", y serlo cumplidamente. Ese yo es cuerpo; el cuerpo es la totalidad del hombre uno asomándose al exterior, mostrándose y diciéndose (como el alma es esa misma totalidad una e indivisa en su interioridad y profundidad). Resucitar "con el mismo cuerpo" significa, en consecuencia y por de pronto, recobrar la propia vida en todas sus dimensiones auténticamente humanas; no perder nada de todo aquello que ahora constituye y singulariza a cada hombre" (RUIZ DE LA PEÑA, J.L., La Pascua de la creación. Escatología, BAC Sapientia fidei 16, Madrid 1998, 2ª ed., p. 173).
 Un segundo concepto, la nueva creación.
 ¿Qué entendemos con ello? ¿Acaso que esta creación que somos y en la que vivimos es una primera que habrá de ser destruida para que empiecen a existir planetas nuevos? Más bien es afirmar, siguiendo el lenguaje bíblico, el destino feliz, bienaventurado, de todo cuanto ha sido creado y existe, pero transformado.
 ¿Cuándo se "acaba el mundo"? Cuando venga el Señor, pero no exactamente para acabarse, destruyéndose, sino para ser "nuevo".
 "Si el hombre no puede ser sin el mundo, y si el mundo se polariza únicamente hacia el hombre, es claro que la consumación del uno ha de repercutir en el otro; el cosmos alcanza su destino al ser alcanzado por el destino de la humanidad. Tan impensable resulta una consumación autónoma de lo mundano como una consumación acósmica de lo humano; la doctrina de una nueva humanidad entraña la de una nueva creación" (Id., p. 181s).
 Esta nueva creación es la transformación gloriosa, la redención, de esta misma creación, de este mundo que vemos, en el que vivimos, al que construimos con nuestro trabajo.
 Cielos nuevos y tierra nueva, en el lenguaje bíblica, supone la transformación -no la destrucción- de lo creado.
 "Cuando, por consiguiente, la fe nos habla de los cielos nuevos y la tierra nueva, no está haciendo otra cosa que formular hasta sus últimas consecuencias la verdad y realidad de la esperanza en la resurrección... Con dicha escatología lo único que la fe cristiana quiere decir es que, siendo el hombre expresión y sentido del mundo, y siendo el mundo (según la conocida frase) "el cuerpo ensanchado del hombre", o incluso su hechura, habrá de darse necesariamente una correlación recíproca en el estadio final de ambos. La tierra no es tan sólo el escenario indiferente e inmutable de la historia humana. Como ha participado en la gestación, nacimiento y desarrollo del hombre, participará asimismo en su consumación" (Id., p. 182).
 Pero, ¿por qué todo esto? Porque la creación fue realizada con vistas a la escatología; lo creado espera la escatología como su fin, su destino feliz.
 "El discurso cosmológico bíblico se sitúa siempre en un horizonte escatológico, ya desde el relato-poema de la gesta creadora de Dios (Gen 1,1-2,4), ajustándose a un axioma básico de la teología bíblica: la creación es para la salvación. O lo que es lo mismo: todo lo creado será salvado. Todo: no sólo los hombres, sino también las criaturas infrahumanas" (Id., p. 183).Somos cuerpo y alma, y mientras el cuerpo fenece, el alma es inmortal y lo será eternamente cualquiera que sea su destino final, sea este el de ser glorificada en el amor al Señor, o sea este, el de ser reprobada eternamente en el odio y el rechinar de dientes, que nos menciona el Señor en los Evangelios.
Es imposible tratar este tema de la resurrección de la carne, sin explicitar la primera Epístola de San Pablo a los Corintios, parcialmente esta dice así: "… en la resurrección de los muertos: se siembra corrupción, resucita incorrupción; se siembra vileza, resucita gloria; se siembra debilidad, resucita fortaleza; se siembra un cuerpo natural, resucita un cuerpo espiritual. Pues si hay un cuerpo natural, hay también un cuerpo espiritual. En efecto, así es como dice la Escritura: Fue hecho el primer hombre, Adán, alma viviente; el último Adán, espíritu que da vida. Más no es lo espiritual lo que primero aparece, sino lo natural; luego, lo espiritual. El primer hombre, salido de la tierra, es terreno; el segundo, viene del cielo. Como el hombre terreno, así son los hombres terrenos; como el celeste, así serán los celestes. Y del mismo modo que hemos llevado la imagen del hombre terreno, llevaremos también la imagen del celeste. Os digo esto, hermanos: La carne y la sangre no pueden heredar el Reino de los cielos: ni la corrupción hereda la incorrupción. ¡Mirad! Os revelo un misterio: No moriremos todos, más todos seremos transformados. En un instante, en un pestañear de ojos, al toque de la trompeta final, pues sonará la trompeta, los muertos resucitarán incorruptibles y nosotros seremos transformados. En efecto, es necesario que este ser corruptible se revista de incorruptibilidad; y que este ser mortal se revista de inmortalidad. Y cuando este ser corruptible se revista de incorruptibilidad y este ser mortal se revista de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: La muerte ha sido devorada en la victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu victoria? ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? El aguijón de la muerte es el pecado; y la fuerza del pecado, la Ley. Pero ¡gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por nuestro Señor Jesucristo!”. (1Co 15,42-57).
Aún para los que son creyentes y aceptan la doctrina de la “Resurrección de la carne”, ellos se encuentran dominados por esa tendencia a la materia que todos tenemos, y se preguntan: Y si mi cuerpo se incinera, ¿cómo voy a resucitar, con el mismo cuerpo? Incluso aunque no se incinere, ¿cómo es esto posible? Y luego está el tema, de saber con qué cuerpo resucita uno, pues a lo largo de la vida se han tenido varios cuerpos, amén de las posibles mutilaciones de miembros que se hayn podido producir. Antes de avanzar, recordaremos que para Dios nada hay imposible.
El parágrafo 996 del Catecismo de la Iglesia católica nos dice: “Desde el principio, la fe cristiana en la resurrección ha encontrado incomprensiones y oposiciones. "En ningún punto la fe cristiana encuentra más contradicción que en la resurrección de la carne" (San Agustín, pral. 88, 2, 5). Se acepta muy comúnmente que, después de la muerte, la vida de la persona humana continúa de una forma espiritual. Pero ¿cómo creer que este cuerpo tan manifiestamente mortal pueda resucitar a la vida eterna?”
 Todo esto tiene su respuesta y trataremos de darla aunque sea sucintamente. Para ello comenzaremos señalando que todo el mundo resucita: "…los que hayan hecho el bien resucitarán para la vida y los que hayan hecho el mal, para la condenación" (Jn 5, 29). Pero ya antes de San Juan, esta misma afirmación se puede leer en el profeta Daniel (Dn 12,2).
La resurrección de los cuerpos no tiene lugar al instante de la muerte, sino que está ligada a la Parusía, es decir, al fin de los tiempos en que se producirá  a la segunda venida de Nuestro Señor. Así nos lo confirma el Evangelio de San Juan (Jn 6,39 y 11,24). Y también San Pablo, que nos dice: “El Señor mismo, a la orden dada por la voz de un arcángel y por la trompeta de Dios, bajará del cielo, y los que murieron en Cristo resucitarán en primer lugar. Después nosotros, los que vivamos, los que quedemos, seremos arrebatados en nubes, junto con ellos, al encuentro  del Señor en los aires. Y así estaremos siempre con el Señor”. (1Ts 4,16-17).
Ya hemos leído antes la afirmación de San Pablo en su Epístola a los Corintios, de que resucitaremos con un “cuerpo espiritual” y sobre este tema también escribe el apóstol: “Pero nosotros somos ciudadanos del cielo, de donde esperamos como Salvador al Señor Jesucristo, el cual transfigurará este miserable cuerpo nuestro en un cuerpo glorioso como el suyo, en virtud del poder que tiene de someter a sí todas las cosas.”. (Flp 3,20-21).
Este cuerpo glorioso, no será exactamente el mismo que actualmente tenemos. Será un cuerpo que gozará de las cuatro cualidades características del cuerpo glorioso: claridad, impasibilidad, sutileza y agilidad. El cuerpo glorificado irradiará ya la claridad y belleza de un alma unida a Dios. Será un cuerpo hecho a medida para soportar la gloria del alma, ya que la invasión del Amor divino, es un peligro de muerte, incluso para los santos, pues es una vida infinita que hace irrupción en una vasija de arcilla no apta para soportarla. Por lo demás el Cardenal Ratzinger, opina también que: “… no es necesaria la misma materia para que el cuerpo pueda ser considerado el mismo, tal como ha hecho notar toda la Tradición eclesiástica (doctrinal y litúrgica) que impone, como limitación, que el cuerpo resucitado debe incluir las “reliquias” del antiguo cuerpo terreno si todavía, al realizarse la resurrección, existen en cuanto tales”.
De cara a nuestra propia resurrección hemos de afirmar que, a imagen de Cristo, nosotros resucitaremos con un cuerpo que será el mismo que ahora tenemos, pero no exactamente lo mismo (alius non alud en expresión de Tertuliano). Y todos los hombres resucitarán, incluso los “fetos abortivos o asesinados”. Se resucitará con la estatura que hubiese tenido el cuerpo en su juventud, en torno a los 30 años, que fue la edad en que murió Cristo. Este dato se justifica a partir de la afirmación de San Pablo: “A cada uno de nosotros le ha sido concedido el favor divino a la medida de los dones de Cristo”. (Ef 4,7). Pero esto es mera hipótesis, al igual que la que nos manifiesta el obispo Fulton Sheen al decir que: “El alma tiene natural tendencia a unirse con el cuerpo. Cuando ponemos la mano sobre cera caliente, dejamos en ella la señal de la mano. Así también el alma pone su impronta sobre el cuerpo, y el alma hasta cierta extensión, lleva el cuerpo en sí misma.

Ejercicio Drag & Drop. Equipamiento para curado. Francisco Javier Cervigon Ruckauer



Protocolo de curado. Francisco Javier Cervigon Ruckauer

Curado de órganos huecos. Francisco Javier Cervigon Ruckauer

Aspectos generales del curado. Francisco Javier Cervigon Ruckauer

Módulo 4. Polimerización. Francisco Javier Cervigon Ruckauer

Polimerización
Material de interés:
http://journal.plastination.org/archive/jp_vol.07/jp_vol.07_32-35.pdf

Ejercicios Drag & Drop: Circuito de impregnación, Diferentes situaciones en un circuito de impregnación y Esquema unidad de control de impregnación. Francisco Javier Cervigon Ruckauer

  • Circuito de impregnación
  • Diferentes situaciones en un circuito de impregnación
  • Esquema unidad de control de impregnación




Finalizando la impregnación. Francisco Javier Cervigon Ruckauer

Protocolo de impregnación en circuito simplificado. Francisco Javier Cervigon Ruckauer

Protocolo de impregnación. Francisco Javier Cervigon Ruckauer

Equipo de impregnación. Francisco Javier Cervigon Ruckauer

Mezcla de solución de impregnación (S10-S3). Francisco Javier Cervigon Ruckauer

Aspectos generales de la impregnación. Francisco Javier Cervigon Ruckauer

Módulo 3. Impregnación. Francisco Javier Cervigon Ruckauer

Impregnación
Material de interés para este módulo:

Reciclado de la acetona. Francisco Javier Cervigon Ruckauer

Deshidratación de piezas con abundante grasa. Francisco Javier Cervigon Ruckauer

Monitorización de la deshidratación. Francisco Javier Cervigon Ruckauer

Aspectos básicos sobre deshidratación. Francisco Javier Cervigon Ruckauer

Preparación de piezas para plastinación. Francisco Javier Cervigon Ruckauer

Módulo 2. Fijación y deshidratación. Francisco Javier Cervigon Ruckauer

Material de interés
A continuación puedes visualizar material relacionado con el módulo activando los siguientes enlaces
Sobre fijación:
Sobre deshidratación:

Laboratorio de Plastinación de la Universidad de Murcia. Francisco Javier Cervigon Ruckauer

Técnica de plastinación con silicona. Técnica S10. Francisco Javier Cervigon Ruckauer


Módulo 1. Preparación de órganos. Francisco Javier Cervigon Ruckauer

Aspectos generales de la plastinación

Módulo 0. Introducción. ¿Qué es esta forma de estudiar Anatomía? Francisco Javier Cervigon Ruckauer

En los últimos años la plastinación está revolucionando la forma como los alumnos de Medicina Humana y Veterinaria de todo el mundo pueden estudiar la Anatomía.
La plastinación consiste en reemplazar lentamente el líquido tisular por un polímero, bajo condiciones de vacío.
La técnica de plastinación más popular se basa en un polímero muy común, la silicona.
Este cursoestá dirigido a introducir la técnica de silicona S10 a todos los interesados en plastinación. 
El curso está dividido en varios módulos, a saber: Introducción,  Fijación y deshidratación, Impregnación y Curado.

Descripción de curso. Francisco Javier Cervigon Ruckauer

"Somos cuerpo", no "tenemos un cuerpo".
Pasos clave en el protocolo de la técnica S10 para la obtención de órganos plastinados con aplicación docente en anatomía. Difundir el empleo de las técnicas de plastinación como recurso docente.